Precalentar el horno a 150 °C. Mezclar en un bol la avena, la almendra, las semillas, la canela y la sal.
Templar la miel con el aceite y verterla sobre la mezcla seca. Remover hasta que todos los copos queden ligeramente cubiertos.
Extender en una bandeja con papel de horno, en capa fina. Hornear 25 minutos, removiendo a mitad para que dore de forma uniforme.
Sacar y dejar enfriar por completo sobre la bandeja: es al enfriarse cuando la granola queda crujiente.
Cortar el mango en tiras finas y mezclarlo con los arándanos y la granola ya fría. Incorporar la fruta después del horno evita que se reseque o amargue.
Para montar cada bol, poner una base generosa de yogur y cubrirla con dos o tres cucharadas de granola. Repartir por encima unas tiras de mango y unos arándanos.
Terminar con un hilo de miel. Conviene añadir la granola justo antes de comer para que no pierda el punto crujiente.
La granola sobrante se conserva en un tarro hermético hasta tres semanas, lista para los desayunos de los días siguientes.
Publicada el 29 de agosto de 2026
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