Se maceran los tomates en un recipiente que contenga la mitad de vino blanco y la otra mitad de vinagre, con la suficiente cantidad para cubrirlos completamente.
Dejamos los tomates unas seis horas en la solución. Transcurrido ese tiempo, los dejamos escurrir completamente.
Finalmente se añade aceite de oliva con albahaca, tomillo o ajo machacado al gusto.
Publicada el 27 de mayo de 2017
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